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Los científicos aún no saben exactamente cómo y por qué las bacterias intestinales juegan un importante papel en nuestra salud, pero están seguros de que la composición bacteriana del intestino nos afecta mucho más de lo que pensábamos. Tener una gran variedad de bacterias intestinales beneficiosas se ha vinculado con la reducción de la inflamación intestinal, los niveles mejor regulados de azúcar en la sangre, los niveles de colesterol más bajos, e incluso un mejor el estado de ánimo.

Para conseguir todos estos beneficios, es imprescindible consumir prebióticos, un tipo de fibra dietética de la que se alimentan los probióticos.

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Prebióticos versus probióticos

Los probióticos son bacterias intestinales beneficiosas para la salud. Se encuentran en los productos alimenticios fermentados como el yogur, el chucrut, el la kimchi y kombucha, muchos tipos de probióticos son similares a las bacterias que residen naturalmente en el intestino. Estas sustancias previenen que las bacterias dañinas dominen nuestro sistema y ocasionen problemas de salud como las inflamaciones, infecciones o síntomas gastrointestinales relacionados con la diarrea y el síndrome del intestino irritable.

Los prebióticos, por otra parte, son completamente diferentes. A diferencia de los probióticos, no son organismos vivos. Los prebióticos son fibras solubles y fermentables que no podemos digerir en el estómago. Esto les permite llegar a nuestros intestinos, donde son engullidos por los probióticos y fermentados en ácidos grasos de cadena corta. Son estos ácidos grasos los que proporcionan todos los beneficios que nos mantienen sanos.

“Sin el combustible adecuado, las bacterias intestinales pueden morir o incluso volverse contra nosotros”, explica Purna Kashyap, gastroenteróloga de la Clínica Mayo y miembro del consejo asesor científico del Centro de Investigación y Educación sobre Microbiomas Gut de la American Gastroenterological Association Center for Gut Microbiome Research and Education. “Las bacterias tratan de encontrar nutrientes en otro lugar, y podrían acudir a la mucosa del intestino.” Esa mucosidad es la que protege al intestino de las bacterias perjudiciales.

Agregar prebióticos y probióticos a nuestra dieta

Los prebióticos y los probióticos son esenciales para la salud.

Cuando se trata de probióticos, las fuentes naturales se pueden encontrar en alimentos como el yogur, el kimchi y el kefir.

Los probióticos poseen una gran variedad de bacterias, lo cual, según Kashyap, son cruciales para la salud intestinal. Esta diversidad crea un ecosistema bacteriano más fuerte. La investigación ha demostrado que la baja densidad de bacterias en el intestino es un denominador común para una variedad de condiciones médicas, incluyendo la diabetes y la enfermedad inflamatoria intestinal.

Algunos alimentos ricos en probióticos son: las alcachofas, la raíz de achicoria, la cebolla, el ajo y los frijoles.

El almidón reside en la avena, los plátanos verdes sin madurar y las legumbres, y debido a las maneras en que el almidón se ve afectado por el calor, también está presente en la pasta cocida, las patatas y el arroz.


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