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Lo que conocemos como “colapso nervioso” no constituye un diagnóstico médico específico, sin embargo, en el pasado, era utilizado para describir cualquier trastorno psicológico.

Los profesionales de la salud mental hoy en día ya no utilizan la frase vaga “colapso nervioso”, puesto que su objetivo es identificar el problema concreto,como por ejemplo la depresión o la esquizofrenia, para aplicar el tratamiento más adecuado.

Heather Monroe, trabajadora social y directora de desarrollo de programas en Newport Academy, un centro de tratamiento de trastornos mentales opina que “es importante entender que estas condiciones suelen ser una señal de que existen problemas de salud mental subyacentes que deben abordarse”.

“Durante un colapso mental pueden aparecer sentimientos intensos de depresión, estrés o ansiedad”, añade Monroe. “La persona que lo sufre se encuentra emocionalmente abrumada”.

Si consultamos con un especialista antes de que el problema se agrave, tendremos más oportunidades de evitar una crisis completa. Estos son algunos indicadores que justifican que busquemos ayuda:

Existencia de problemas de salud mental que no están recibiendo el tratamiento correcto.

“Cualquiera puede experimentar una crisis de salud mental, pero es más probable que tenga lugar cuando están presentes otros trastornos mentales subyacentes”, asegura Monroe. Así que quienes ya padecen depresión, ansiedad u otro problema, deben tomarlo en serio.

Abuso de alcohol y drogas

El abuso de sustancias y los desajustes mentales a menudo van de la mano. La ayuda profesional es imprescindible para romper la adicción y recuperar la salud mental y física.

Exceso de estrés

Quienes sufren estrés suelen tener problemas con el sueño y la alimentación. “En estos casos, incluso aquellas personas que no suelen padecer ansiedad o depresión pueden llegar a sentirse abrumados hasta el punto de experimentar una crisis de salud mental”, afirma Monroe.

Ataques de pánico

“Los ataques de pánico pueden constituir una señal de advertencia, especialmente si ocurren con frecuencia y en un corto período de tiempo. Los trastornos mentales a menudo están precedidos por sentimientos de preocupación, tal vez incluso de pensamientos suicidas, ello se debe a que el sistema nervioso entra en el modo de “lucha o huida”.

Entumecimiento

Algunos de los primeros síntomas de la depresión son difíciles de percibir, como por ejemplo, cuando una persona deja de preocuparse por su apariencia, cuando pierde el interés por las actividades de las que solía disfrutar y cuando se aísla de su familia y amigos.

Incapacidad para manejar los problemas cotidianos

“Incluso las pequeñas tareas cotidianas pueden comenzar a percibirse como demasiado abrumadoras para hacerles frente, y las situaciones sociales se pueden volver insoportables”, explica Monroe. Esta sensación podría surgir repentinamente o acumularse lentamente con el paso del tiempo.

Dado que la mayoría de las crisis mentales están relacionadas con el estrés, algunas técnicas como la meditación, el ejercicio y el yoga pueden ser de gran ayuda. Pero si notamos que podríamos padecer una crisis nerviosa, no debemos tratar de curarnos nosotros mismos o esperar a que “pase”, advierte Monroe . “Un profesional de salud mental capacitado identifica las condiciones subyacentes o el evento desencadenante, y trabaja para establecer un plan de tratamiento apropiado”.

 


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