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Cuando se produce un marcado descenso en la densidad del cabello, es muy posible que exista un problema subyacente que debemos conocer. Estas son algunas de las razones por las que suele debilitarse.

El estrés.

Si el estrés aparece junto con ciertas enfermedades, es probable que venga acompañado por el aumento del peso corporal. “A veces, cuando seguimos dietas muy restrictivas o perdemos peso muy rápidamente mientras estamos convalecientes de una enfermedad, el pelo se debilita”, afirma Margaret Wierman, profesora de medicina, fisiología y biofísica en la Universidad de Colorado y jefa de endocrinología En el Centro Médico VA de Denver.

La debilidad capilar también puede tener lugar después de un trauma, como por ejemplo una cirugía mayor o un parto.

La quimioterapia

La quimioterapia actúa contra las células cancerosas que se dividen rápidamente pero además de ello afecta a las de los folículos pilosos. Esto no sólo perjudica al pelo de la cabeza sino que provoca la pérdida de pelo en otras áreas, incluyendo las cejas, las pestañas, y el resto del vello corporal. Por lo general, el cabello empieza a crecer varias semanas después de que termine el tratamiento.

Niveles bajos de estrógenos

Durante el embarazo, los altos niveles de estrógeno hacen que el cabello luzca más fuerte y sedoso. Pero cuando estos caen, el cabello se debilita.

Los niveles de esta hormona también disminuyen durante la menopausia.

Elevados niveles de andrógenos.

En algunas mujeres, la pérdida del cabello está ocasionada por la presencia de andrógenos u hormonas masculinas. Esto puede ser hereditario aunque también podría deberse a la presencia de quistes ováricos, al embarazo, o a la menopausia

Problemas nutricionales

“Si nuestras hormonas se hallan en equilibrio, y tenemos problemas de pérdida de cabello, es posible que su causa sea una deficiencia nutricional”, explica Terri DeNeui, enfermera practicante y fundadora de Evexias Medical Centers en Southlake, Texas. La ferritina, que ayuda a nuestro organismo a almacenar hierro, es un mineral clave en el proceso. “Si los niveles de este mineral son bajos, la tiroides no puede funcionar correctamente”, dice DeNeui. Y una tiroides que no funciona bien puede ocasionar la pérdida del cabello.

Enfermedades cutáneas

Existen varias condiciones dermatológicas que podrían provocar pérdida de cabello. Una de ellas es la alopecia areata, una enfermedad autoinmune que ataca a los folículos pilosos.

El envejecimiento

A medida que vamos envejeciendo, también vamos perdiendo pelo. “La densidad del cabello y la rotación de su crecimiento disminuye con la edad”, asegura Wierman. Si el adelgazamiento del cabello ha afectado a madres y abuelas, es muy probable que también le ocurra a sus descendientes.


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