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En ocasiones, la ansiedad puede ser una emoción positiva y motivadora. Pero cuando nuestras preocupaciones son incontrolables y los monólogos internos negativos nos afectan de forma regular, puede llegar a perjudicar a nuestras emociones y comportamientos diarios.

Algunos de los hábitos que realizamos diariamente pueden empeorar los estados de ansiedad, estos son algunos de ellos:

Obsesionarnos con pensamientos que no tienen demasiada importancia

“Rumiar pensamientos es un patrón cognitivo que consiste en pensar repetidamente en una situación en lugar de tomar medidas para resolverla”, explica Donna Pincus, profesora asociada en el departamento de psicología y ciencias del cerebro de la Universidad de Boston.

Es un sello distintivo de la ansiedad analizar cada discusión o cada situación desagradable. “Hay pruebas considerables de que la rumiación puede conducir a estados de ánimo negativos como la depresión y la ansiedad”, asegura Pincus.

Es importante aprender a tolerar la incertidumbre, afirma Thea Gallagher, coordinadora clínica en el Centro para el Tratamiento y Estudio de la Ansiedad en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania. “Convivir con la incertidumbre es una habilidad que nos ayuda a dejar de perder el tiempo en cosas que no podemos controlar”

Revisar de forma constante el correo electrónico o los Whatsapp

La lucha para lograr un equilibrio entre trabajo y la vida personal es algo a lo que solemos enfrentarnos en muchos momentos. Puede ser difícil de lograr cuando nuestro teléfono móvil hace posible que permanezcamos encadenados a la oficina 24 horas al día y 7 días a la semana.

Cuando nos sentimos culpables si dejamos de consultar la bandeja de entrada a todas horas del día, debemos preguntarnos en primer lugar si verdaderamente es imprescindible, afirma Gallagher. ¿Estamos esperando un documento importante o simplemente no queremos perdernos nada? En el segundo caso, es importante descansar durante algunas franjas horarias. “Establecer límites a los hábitos negativos hace que tengamos más tiempo para los hábitos positivos”, señala Pincus.

Navegar sin rumbo a través de las redes sociales.

“Las redes sociales se vuelven habituales”, dice Gallagher, y eso nos quita tiempo para nosotros mismos. Pasar muchas horas pendientes de las redes  puede generar ansiedad

Llevar una vida sedentaria

“Dormir bien, hacer ejercicio regularmente y comer alimentos saludables no sólo mejora nuestra salud física, sino que también tiene efectos positivos para nuestra salud mental”, asegura Pincus.

La investigación muestra que la calidad del sueño puede ayudar a estimular el estado de ánimo y a regular las emociones. El ejercicio también libera hormonas como la serotonina y la dopamina que contribuyen a evitar la ansiedad, añade Gallagher.

Estar mucho tiempo solos

El aislamiento es un hilo común entre quienes sufren de ansiedad, afirma Gallagher. Si estamos demasiado desbordados por el trabajo, es necesario que pasemos más tiempo en casa, o realizando actividades en compañía de otras personas.

Hacer un esfuerzo para volver a conectar con los demás puede ayudar. “Las personas que padecen ansiedad suelen meterse dentro de sí mismos”, sostiene Gallagher. “Cuanto más salgamos y más interactuemos, mejor nos sentiremos.”

Eso no significa que tengamos que convertirnos en personas extrovertidas. Podríamos, por ejemplo, dedicar algunas horas de voluntariado a la semana, citarnos con un amigo o invitar a un café a un vecino. Estas pequeñas acciones pueden suponer un cambio importante en nuestras vidas y una forma de prevenir los estados de ansiedad.


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